Abril
22
en la Categoría: Carne al peso, escrito por Sr. Wilson el 22-04-2009

Seguramente, los que me conocéis, ya os habré contado alguna de las historias que voy a intentar relatar en este artículo, o incluso, las hayáis vivido en vuestras carnes al compartir jefe en alguna ocasión. Así que espero no aburriros a vosotros, y así comparto mis experiencias y impresiones con nuestros visitantes, y podemos abrir un debate y opiniones con más “compañeros del metal”.

La verdad es que en mi vida laboral he tenido bastante suerte en temas de horarios, ya que existen una serie de premisas que se dan por sentadas en el mundo informático, y más especialmente, en el mundo de las consultoras informáticas, también conocidas como cárnicas. Entre estas premisas está la inamovible y extendidísima: echar horas extra de gratis. Esta práctica habitual consiste en obligar (en mayor o menor medida, dependiendo de la envergadura de la empresa, tanto consultora como cliente) al trabajador a echar todas las horas que hagan falta para llegar a tiempo a las fechas que un grandísimo hijo de puta ha estimado basándose en su total desconocimiento del problema y de su posible solución, así como de las tecnologías a emplear y contando, SOLO para la estimación con un mayor número de trabajadores de los que realmente estarán dedicados a la susodicha tarea.

NOTA PARA LOS DESPISTADOS: se puede localizar a estos gurús de las estimaciones porque emplean muchas siglas de tecnologías “punteras” en su verborrea con el cliente, suelen ir de traje, alardean de sus comidas y cenas con sus clientes (pese a no invitarse ni a un puto cafe a sus trabajadores), y como no, suelen firmar los contratos de los clientes, pardillos que tienen menos idea que este en cuanto a informática general y específica se refiere, en burdeles y puticlubes de mayor o menor entidad, siempre en consonancia de la pasta que se le pueda sacar al cliente.

Después de esta nota, sigamos con el artículo pues. Los horarios… Comentaba que siempre he tenido bastante suerte en este aspecto porque normalmente me han respetado (o he intentado que respeten) mi horario, acordado de mutuo acuerdo entre mi jefe (normalmente una persona de la empresa cliente) y yo, y atendiendo a las necesidades de servicio y todo eso. Vamos, que como cualquiera, yo tengo un horario que debo de cumplir, pero que también, deben de respetarme. Esta segunda parte es la que siempre se les suele olvidar a muchos. Y es que hay gente que no comprende que al igual que tu tienes acordado un dinero a ganar al mes, también tienes acordadas unas horas de trabajo. Es impensable que llegues un mes y le digas a tu jefe que sólo te ha pagado lo que habías acordado con el. Tampoco le llamas tacaño ni cutre porque no te pague más de lo acordado. Pero en cambio, cuando se trata del horario, si que es habitual las diversas chanzas, punzadas y malmetidas. Al parecer, está mal visto que uno haga su horario. Que no regale tiempo de su vida a la empresa. Que tenga ganas de irse a su casa o donde más le apetezca. En una ocasión tenía un jefe muy pesado, que se creía muy gracioso, y todos los días que me iba de la oficina me decía: ¿pero Sr. Wilson, ya te vas? A lo cual yo respondía: claro! ya es mi hora! Así día un día tras otro, esta conversación se convertía en nuestro hasta mañana. En alguna de las ocasione (es lo que tiene repetir una y otra vez la misma situación, que en alguna ocasión quieres innovar) se me pasaba por la cabeza contestarle a este trajeado con algo como: yo ya hice mis 8 horas de trabajo, pero como usted no vino hasta media mañana, es normal que usted tenga que seguir para terminar su jornada. Pero creo que nunca di ninguna contestación como esta ya que al susodicho personaje era mejor no entrar en su juego (cosas de jefes que no sabes como llegan a ser jefes…).

Recientemente, una de las personas que tengo como jefa me recomendaba no expresar tan abiertamente mis ganas de irme a casa, y que no dejara tan claro cual era mi hora de irme, cosa en la que no estoy para nada de acuerdo, ya que creo que es todo un logro hacer saber a todas las personas que intentan echarte mano a última hora cual es tu horario de salida para que sepan que cuando esta se aproxima, es mejor no contar contigo. Es cierto que puede denotar un cierto espíritu poco comprometido con la empresa o el proyecto. O incluso que parezca que vas a trabajar para cobrar… Pero que coño, yo voy al trabajo para cobrar!!! Para pasármelo bien tengo 1.000 cosas que hacer antes que ir a trabajar. Y no es que sufra en el trabajo, pero me parece más entretenido y en muchas ocasiones, más interesantes, todas las cosas que se pueden hacer fuera del trabajo, y sin imposiciones de ningún tipo.

Está claro que Spain is different. En esa Europa tan desconocida para nuestros jefes, está bastante mal visto hacer horas extra, porque denota que no has sido capaz de hacer tu trabajo en el tiempo que deberías haberlo hecho. Pero aquí en España la filosofía es: cuantas más horas, mejor. Tal vez algún día hablemos en algún artículo sobre la productividad… ese gran desconocido en nuestro querido país.

Siguiendo con el artículo, y sentadas las bases de lo mucho que me gusta hacer mi horario y sobre todo, salir del trabajo, vamos a otro tema, que aunque parezca que no tiene mucha relación, al final intentaremos encontrarla: el buen rollito (de/con los jefes).

No se si para ser jefe es necesario recibir algún curso… Tal vez el CEIM tenga alguno especializado para jóvenes jefes, ya que parecen todos de la misma escuela. Y es que se basan en mezclarse entre sus esbirros, intentando hacerles ver a estos que son amiguitos todos, y que los malos son otros (generalmente, los jefes de tu jefe). Y la verdad que la cosa funciona, pero sólo en los buenos momentos. En los malos o serios es cuando se demuestra quien es quien, y estos jóvenes jefes se quitan la piel de corderito que les encubre para dejarse ver… Aunque antes de descubrirse por completo, el uso de subesbirros (esbirros con cargo de jefecillos con esbirros a su cargo) es habitual para apretar las cuerdas a los esbirros. Y es que el jefe quiere seguir apareciendo como el bueno de la película, y por eso manda a otros para que hagan el trabajo sucio. Pero esto no suele tener el efecto planeado por el jefe, básicamente por los esbirros no son gilipollas, ni ciegos, ni mudos. Por tanto, el buen rollismo inicial se envenena en una atmósfera de falso-amiguismo descubierto por todas partes, pero políticamente correcto.

En una de las empresas en las que he trabajado, en una situación como la que acabo de describir, se empezó a apretar las cuerdas de los esbirros, recortando todos los derechos posibles y más de los trabajadores. Hasta los descansos debían emplearse para trabajar! Lo más gracioso del tema era que el jefe había mandado a su red de subesbirros para que comunicaran al resto de esbirros las nuevas directrices a seguir para “aumentar la productividad”. Pero aun más, y en un arrebato de grandeza, el jefe pretendía que los esbirros asumieran los cambios de buena gana, o de lo contrario, la cosa se podría endurecer… Pero digo yo, cuando te están apretando, cortando tus derechos, y en resumen, dándote por culo cada día un poco más, y eso te lo venden como ir de buenas, y te amenazan de que como no disfrutes de este porculizamiento la cosa se va a poner más negra, llega el momento de ponerse serio y recordarle a más de uno que tu vas al trabajo a ganarte el jornal, cumpliendo tus deberes pero haciendo valer tus derechos.

Es verdad que luego dirán que no estás motivado (y estarán en lo cierto), que no te implicas (¿por qué me tengo que implicar? ¿no basta con hacer el trabajo por el que te han contratado durante tu jornada laboral?), que no eres proactivo (claro, no estoy dispuesto a hacer mi trabajo y el tuyo a la vez!!!)… pero señores, esto es un trabajo, y fuera de las oficinas HAY VIDA (y en la mía no estás tu, jefe).

Technorati , , , , , ,

Comentarios

Joste el 22-04-2009 a las 8:46

Jeje, todavía me acuerdo un vez que un jefe me dijo que tenía que dar el 120% porque no llegabamos a una entrega (y no ibamos a llegar, se veia venir) y le dije que eran ya las 7, mi hora.
Va y se le ocurre decir, “pero es que tienes algo que hacer ahora fuera (de la empresa)?” y le solté no, tirarme en el sofá XD me quedé mas ancho que largo. Con eso conseguí que el esfuerzo que me pedían gratis lo negociasemos para que se me pagasen como extras. Hice lo que se me pidió, pero tal como he dicho, no llegamos, era imposible.


chupetin el 22-04-2009 a las 9:57

Yo me quedo con la frase: “echar todas las horas que hagan falta para llegar a tiempo a las fechas que un grandísimo hijo de puta ha estimado basándose en su total desconocimiento del problema y de su posible solución”.
Por eso sigo sin entender el tema de los responsables de IT. ¿Es que a nadie se le ocurre descomponer el problema y poner hitos?, noooo claro, es que de esta forma quizás se daría cuenta de lo ridículo de algunas fechas.

No se que pasa en informática que somos de los pocos a los que se nos da por hecho que vamos a hacer “cienes” de horas extra sin remunerar, cuando lo comento con algunos amigos de otros sectores lo flipan en colores, quizás hasta cierto punto la culpa sea nuestra porque tragamos y no nos plantamos. Si alguien ha estimado mal unas horas es SU problema, y si SU problema persiste en varios proyectos también es el problema del que a puesto a un inútil en ese puesto.


Sr. Wilson el 22-04-2009 a las 21:43

Que gracia hoy. Yo me mondaba de risa delante de mis jefes. Está mi jefe directo, y su jefe, que es el máximo responsable de la parte técnica, y comentaba que una empresa externa, que había prometido llegar a tiempo, había por fin traído al desarrollador que se va a encargar de ejecutar “la obra”. Pues bien, parece ser, por lo que estaban diciendo de que iba a estar la cosa muy apurada, que lo primero que ha dicho el desarrollador es que ni de coña va a ser capaz de terminar tooooooooooooooodo lo que el tan famoso “grandísimo hijo de puta que ha estimado” ha dicho que van a hacer en un plazo que se debe de haber inventado.

Lo curioso del tema es que mi jefe, y el jefe de mi jefe sepan eso de antemano, y que no pase nada. Tal vez estas cosas son el pan de cada día y todo el mundo cuenta con ello? Creo recordar haber visto algunas normas de algún concurso de mi empresa que detallaba muy claro todas las penalizaciones por retrasos y demás…

Al final esto es un juego entre los de arriba, donde los cagarros siempre les tocan a los mismos.


Envía un Comentario
Nombre:
Email:
Web:
Comentario: