Todos sabemos que los políticos… viven en otro mundo. En un país de fantasía (para los que gobiernan) o en un país apocalíptico (para los que están en la oposición).
Cada cual cuenta SU historia de la forma que mejor le conviene. La oposición generalmente, sea del color que sea, intenta movilizar a su electorado y a los indecisos a través del miedo (esta es una técnica muy usada en cualquier sociedad, no sólo en el ámbito político).
Cada 4 años los políticos intentan animar a las masas para ir a votar, a ejercer ese “noble” derecho que tanto ha costado instaurar. Apelan incluso a la madurez de la ciudadanía y a la responsabilidad de esta a la hora de renovar a nuestros dirigentes. Para ellos se trata de una gran fiesta (sobre todo para los que ganan). Pero para la gente que vive en el mundo real se trata de un día de esperanza o indiferencia, dependiendo de lo apegado a un color u otro, y lo político o apolítico que se sea. En ese momento el pueblo es el que tiene, por una vez en 4 puñeteros años el poder de decir algo a los gobernantes. Muchas veces se castiga al gobierno con un gran varapalo electoral provocando el cambio de color en el gobierno, para que entren “los otros” a mandar durante los siguientes 4 años. Pero ese poder del pueblo empieza y termina cuando se deposita la papeleta en la urna. Ahí termina la relación de cada individuo con la decisión de poner a unos u otros a dirigir el país. Luego ya viene la noche y su recuento de votos, las euforias y las victorias de todos los partidos políticos, si acaso el que pierde el gobierno no está tan contento, aunque en general esté satisfecho con el trabajo realizado y con el mayor número de votos que en comicios anteriores (aquí viene muy bien lo de que el número de votantes generalmente vaya creciendo).
Y a partir de ahí, ya se les deja hacer y deshacer según les venga en gana, tanto a unos como a otros.
Lo más curioso del tema, o lo que a mi personalmente me llama últimamente la atención, es como los 2 partidos más importantes de España andan transformándose poco a poco en “el otro”, o por lo menos, tomando decisiones más propias del partido contrario.
Por ejemplo edfahoy leía como el PSOE (el cual debería recordarse más a menudo lo que significa la “O” en su nombre) se echaba atrás en un acuerdo que había pactado con IU-ICV para elevar los impuestos a las rentas más altas y también corregir los actuales privilegios de los futbolistas de élite. Carajo! Tuve que mirar un par de veces el título para confirmar que esto lo estaba haciendo el PSOE, y no el PP que va mucho más en su línea (de hecho, estaba en contra de esta medida). Al parecer todo obedece a intereses políticos para que CIU (contraria a las medidas mencionadas) les apoye en la aprobación de los presupuestos generales del 2010. Esto es lo bonito de la política. Al final para mantener el poder tienes que pactar con quien haga falta y olvidarte de tus principios, o por lo menos de unos cuantos.
Pero por otro lado, el PP, o bueno, el que fuera presidente del gobierno por el PP, José María Aznar, comentaba que “El Gobierno premiará con dinero de familias a banqueros incompetentes“. Caray, ¿nos estamos volviendo locos? José María Aznar, si el amigo de Bush!!! Le parece mal que el gobierno ayude a la banca y se preocupa de los ciudadanos… o bueno, de las familias (que esta palabra les gusta utilizarla mucho últimamente… a lo que yo me pregunto, cuando dice lo del dinero de familias, ¿se referirá a que le parece mal que se gaste el dinero de cualquier familia, o sólo la de una familia “clásica”?). Luego es cierto que en artículo se comenta algunos de los fundamentos del PP como la defensa del libre mercado.
Esto son unas simples pinceladas de lo que tenemos en España para gobernar… Y luego se extrañan del descontento político que hay en la sociedad… Más les valdría bajar algún día al mundo de los ciudadanos de a pie y empezaran a trabajar de verdad por ellos.
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